2016
Marzo
Si te enamoras de alguien, no te entregues demasiado; sólo así el enamoramiento durará hasta el final. Mira los arces (maples) en otoño,  las hojas de color rojo oscuro intenso son las primeras en caer.

Por Mitsui Daishin Roshi, Maestro del Monasterio de Zuiryo-ji.
En todas las sociedades, los sabios piden moderación en todas las cosas; la virtud misma puede ser destructiva si se toma en exceso. La moderación es la clave para una alegría duradera incluso en el amor. Las palabras de la vieja canción japonesa citada por Mitsui Daishin Roshi son repetidas por Shakespeare: «Modera tu amor – y el amor durará largo tiempo… demasiado rápido llega tan tarde como demasiado lento.”

Abril
La hierba, los árboles y la tierra en sí mismos, todos alcanzan la Budeidad

por Shinohara Daiyu Roshi, encargado del Monasterio Eigen-ji

Esta es la segunda línea de la copla: «Cuando un Buda alcanza el Camino y ve el mundo del dharma / La hierba, los árboles y la tierra misma, todos alcanzan la Budeidad.» Una de las doctrinas centrales del Budismo Mahayana es que la naturaleza de Buda está presente en toda existencia, tanto animada como inanimada.
La leyenda dice que cuando el bebé Shakyamuni nació, señaló al cielo con una mano y al suelo con la otra y dijo: «Desde los cielos de arriba a la tierra de abajo, yo sólo soy un afortunado.» Y todo lo que nos rodea es Buda.

Julio
Un ambiente natural para la puerta principal y algo relevante para las generaciones posteriores.

Por Monje Seki Yuho Roshi  – encargado  del Monasterio Eigen-ji

Cuando el maestro zen Linji estaba plantando árboles de pinos, su maestro Huangbo le preguntó, «¿Qué es lo bueno de plantar tantos árboles aquí en las profundas montañas? Linji, respondió: «En primer lugar, quiero hacer un entorno natural para la puerta principal. En segundo lugar, quiero hacer algo relevante para las generaciones posteriores.»

La iluminación no es el todo y el fin del Zen. Después de la iluminación uno debe volver a trabajar en el mundo cotidiano de árboles, montañas y generaciones futuras. Gracias a que Linji encarnó tan profundamente este entendimiento, sus enseñanzas todavía se encuentran vigentes.

Agosto
¿El fuego realmente quema las pasiones mundanas?

Por Tsuyama Sokaku Antiguo Maestro del monasterio de Enpuku-ji
Durante la tarde del 16 de agosto (al final del día del Festival Bon, durante el cual los japoneses honran la memoria de sus ancestros) cinco grandes fuegos se encienden alrededor de las montañas de Kyoto. Estos fuegos se conocen como okuribi (fuego de despedida), ya que se encienden en el momento en que se piensa que el espíritu ancestral regresa de este mundo al reino de los muertos. El más grande y mejor conocido de los fuegos es el Daimonji, que forma el carácter chino —– que significa «grande».

La razón original de los fuegos se pierde en la historia, pero una posible explicación es que queman las pasiones engañosas. Mientras vivamos, sin embargo, el verdadero despertar uno mismo notará que la iluminación y las pasiones son igualmente expresiones de nuestra esencia de Budeidad. Entonces Tsuyama Roshi pregunta, ¿las okuribi (fuegos) queman las pasiones, o nos muestran la verdadera naturaleza de la vida en este reino kármico?

Noviembre

Con un solo grito la gran tierra se sacude; Con un solo golpe del palillo el Monte Sumeru se revienta.

Por Kobayashi Gentoku Roshi, Maestro del Monasterio de Shokoku-ji.
Cada uno de nosotros crea su propio mundo con sus opiniones, recuerdos y hábitos. Y, de hecho, esto es necesario para dar estructura a nuestras vidas. Pero mientras nuestro universo consciente se limite a esto, nosotros seremos prisioneros de la experiencia pasada y las fantasías futuras.

El zen usa varios medios para sacudirnos de estos ensueños internos y ubicarnos en la realidad del momento presente. Entre los más desagradables de estos, sobre todo en Zen Rinzai, están el grito y el palo, cuyo uso repentino, hábil e inesperado por un maestro, puede sacudir nuestro mundo y destruir el Monte Sumeru (símbolos de nuestro universo creado por nosotros mismos) Despertándonos al yo que trasciende el pensamiento.