(…) la práctica del budismo no sólo consiste en entender las cosas con la cabeza. Al igual que las experiencias de la vida, las cosas se aprenden a través del dolor y de los contratiempos.
El valor de los padres, por ejemplo, se comprende cuando uno se casa y se vuelve padre, dándonos cuenta por primera vez de las penas que sufrieron los padres y el cariño que tuvieron a uno. Es importante en varios sentidos aprender las cosas con el cuerpo y asimilarlas. Shakamuni realizó un magnífico entrenamiento, dejando enseñanzas que originaron distintos sutras.
(…) El sutra [del Corazón] dice que todo es vacuo (…) El problema es cómo interpretar el concepto de vacuidad que se predica en el sutra; ¿es bueno el corazón del hombre o es siniestro? Según Buda, no sólo el corazón humano, sino el de todos los seres tiene que ser bueno, ya que todas las vidas de este mundo tienen potencial del Buda. La naturaleza de uno mismo debe ser originalmente pura. Dado que todos nosotros contamos con un cuerpo y alma puros, tenemos que ser conscientes de que dentro de cada uno radica un corazón transparente.
Hay quienes me dicen que sus vidas son malditas por su mal karma, pero en realidad no es así. Simplemente lo ven de esa manera porque su karma los obliga. Aunque a veces los esfuerzos no son recompensados, no es necesario deprimirse. Puesto que el alma es originalmente pura y transparente, todas las personas comunes y corrientes tienen exactamente el mismo potencial que Shakamuni. Hay que entender que el corazón del hombre mediocre que sufre cada día es el mismo corazón del bien que posee Shakamuni.
Entonces, ¿en qué consiste la diferencia? Pues se deberá a la falta de práctica o esfuerzo, o distintos karmas que convirtieran al hombre en una persona noble. Sin embargo, todo el mundo tiene una posibilidad, lo cual es algo estupendo. Justo porque somos incompletos tenemos la posibilidad hacia lo completo. Hay quienes dicen que la vida es mejor cuando se termina incompleta, puesto que aquellos que alcanzan la perfección ya no pueden avanzar de ahí en adelante. Mientras los ganadores se conforman con lo que obtuvieron y no les queda nada más que caerse, aquellos que se esfuerzan más para salir adelante tienen el entusiasmo, lo cual hace la vida productiva. En otras palabras, lo incompleto hace que la vida del humano se fortifique aún más.
A lo largo de la vía del tren que tomo para llegar a Osaka desde Kioto, se pude contemplar una alameda de cerezos, los cuales son asombrosos en la época de flor. Sin embargo, en menos de una semana las flores del cerezo se marchitan y caen al suelo, lo cual sería todavía más pronto en el caso de que lloviera.
Hay un poema corto que dice:

Cerezos que caen cerezos que quedan también caen.

Hozumi Gensho Roshi
Qué nos enseña el Sutra del Corazón a los mexicanos
CEAPAC, 1ª ed. en español, México, 2012, p. 93

 

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